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Las letras mexicanas de luto por el fallecimiento del autor de Los hombres que dispersó la danza No me llores, no, no me llores no; porque si lloras yo peno, en cambio si tú me cantas, mi vida, yo siempre vivo, yo nunca muero. Andrés Henestrosa, segundo en antigüedad entre los miembro de nuestra Corporación y su séptimo bibliotecario-archivero, después de ocupar la silla XXIII durante 43 años, falleció el día de hoy a las dieciocho horas, en su domicilio, ubicado en la calle que lleva su nombre, en la colonia las Águilas. Poeta, narrador, ensayista, orador, historiador, periodista, maestro y político, Andrés Henestrosa fue miembro de una generación que cambió la visión de nuestro país. En su obra destacan, por un lado, sus aportaciones al indigenismo, que recuperó no sólo por su pasado indígena sino como parte central de su obra, desde una reflexión sobre el espíritu liberal y el estudio y la valoración de las expresiones nacionales; y por otro, su importante labor como crítico literario, que ha consolidado a través de ensayos, artículos y relatos, dispersos en las páginas de revistas y periódicos, o como prólogos y contribuciones en diversos libros. Andrés Henestrosa nació en Juchitán, Oaxaca, el 30 de noviembre de 1906. Habló exclusivamente zapoteco y huave hasta los quince años y aprendió el castellano cuando se mudó a la Ciudad de México para estudiar. Inscrito en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, siguió la carrera de Derecho, sin graduarse; también realizó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En 1927, cuando era alumno en la carrera de Sociología, su maestro Antonio Caso le sugirió que escribiera los mitos, leyendas y fábulas que refería oralmente. Ésta fue la base de Los hombres que dispersó la danza, publicado en 1929, un libro que recreó e inventó cuentos y leyendas zapotecos. Testigo privilegiado del siglo XX, participó en la campaña presidencial de José Vasconcelos, durante la cual recorrió gran parte del país, al tiempo que leía y escribía cartas a sus amigos, en las que les presentaba descripciones de pueblos y crónicas de la gira. En 1936 fue becado por la Fundación Guggenheim de Nueva York, para realizar estudios acerca de la significación de la cultura zapoteca en América. Permaneció por breves temporadas en Berkeley, California; Chicago, Illinois; Nueva Orleans; Louisiana; Nueva York y otros lugares, siempre investigando en archivos y bibliotecas. Fonetizó el idioma zapoteco, preparó el alfabeto y un breve diccionario zapoteca-castellano, en el que se puso en práctica ese alfabeto. En Nueva Orleans, durante el año de 1937, escribió el Retrato de mi madre (carta a Ruth Dworkin) que, junto con la Visión de Anáhuac de Alfonso Reyes y Canek de Ermilo Abreu Gómez, es la obra mexicana más veces editada y está considerada entre las más bellas páginas de la literatura latinoamericana. Durante cuarenta años fue maestro de Lengua y Literatura en la UNAM y en la Escuela Normal Superior de la SEP. Ha sido Diputado Federal por el Estado de Oaxaca; Jefe del Departamento de Literatura del INBA; y Jefe de Prensa y Publicidad del Senado de la República. Ejerció el periodismo por más de cincuenta años, colaborando en los diarios: Excélsior, Novedades, El Popular, El Universal, El Día, El Nacional y El Ciudadano. Dirigió la revista El Libro y el Pueblo y fundó Las Letras Patrias. Ha escrito en las revistas Hoy, Revista de la Universidad, Época, Revista de América, Aspectos, Casa del Tiempo (de la Universidad Autónoma Metropolitana) y colaboró con la agencia Notimex. Dirigió la revista Mar Abierto. Ambos Mundos (1985-1992). En 1970 publicó el libro Alacena de Alacenas, colección de sus artículos dominicales en el periódico El Nacional entre 1951 y 1970. Mucha de su obra literaria se encuentra dispersa en periódicos y revistas de los últimos cincuenta años. Su obra publicada comprende los relatos Los hombres que dispersó la danza (1929); Retrato de mi madre (1940); Los cuatro Abuelos (Carta a Griselda Álvarez) (1960); Sobre el mi (Carta a Alejandro Finisterre) (1936); Una confidencia a media voz (Carta a Estela Shapiro) (1973), y Carta a Cibeles (1982). Estas cuatro cartas autobiográficas han sido reunidas en un volumen titulado El remoto y cercano ayer. En 1972, bajo el título de Obra completa, apareció todo cuanto hasta entonces había publicado en paquetes u opúsculos. Tiene en su haber, además, De Ixhuatán, mi tierra, a Jerusalén, tierra del Señor (1976); El maíz, riqueza del pobre (1981); la biografía Don Emilio (biografía de Emilio Lanzagorta Unamuno), 1980; y los ensayos De México y España, colección de artículos, ensayos y cartas (1974); y Espuma y flor de corridos mexicanos (1977). Elaboró en colaboración con Ermilo Abreu Gómez, Jesús Zavala y Clemente López Trujillo la antología Cuatro siglos de literatura mexicana (1946). Recibió numerosas distinciones: Medalla Elías Sourasky (1973); Presea Ciudad de México (1990); Medalla Ponciano Arriaga, por méritos legislativos (1991); Medalla Ignacio Manuel Altamirano, de la SEP (1992); Medalla René Cassin, de la Tribuna Israelita (1992); Medalla al mérito Benito Juárez, de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (1993); Medalla Belisario Domínguez, del Senado de la República (1993); Premio Nacional de Lingüística y Literatura (1994) y Medalla Oro, de Bellas Artes (2002). En su honor han sido instauradas la Medalla Andrés Henestrosa, de Escritores Oaxaqueños, A. C. (1992), y la Medalla de la Comisión del Deporte Andrés Henestrosa. Don Andrés Henestrosa ingresó a la Academia Mexicana Correspondiente de la Española propuesto por los académicos Miguel León Portilla, Rubén Bonifaz Nuño y José Rojas Garcidueñas, al ser elegido, el 24 de enero de 1964, como segundo ocupante de la silla XXIII y suceder a don Francisco Javier Santamaría. El 23 de octubre de 1964 leyó su discurso de admisión Los hispanismos en el idioma zapoteco, al cual dio respuesta José Rojas Garcidueñas. Era miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Sus restos serán velados a partir de las 22:00 horas de esta noche en la agencia funeraria Gayosso (Eje 7 Sur Félix Cuevas 810-A, colonia del Valle). Este viernes los miembros de nuestra Corporación montarán guardia de honor a partir de las 10:00 horas, y se rendirá un homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes a las 13:00 horas. El sábado 12 hacia el mediodía, el cortejo fúnebre saldrá del velatorio y se dirigirá al Panteón Francés de La Piedad, donde el poeta será sepultado junto a su esposa, Alfa Ríos Pineda (fallecida en 1995). México, D. F, 10 de enero de 2008. Documento: Los hispanismos en el idioma zapoteco, discurso de ingreso de A. Henestrosa.
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