Siete poemas para esta semana. Selección de Felipe Garrido

    Lunes, 12 de febrero de 2018. - Noticias sobre: Noticias, Felipe Garrido

    Lunes

    De “Paseos involuntarios”

    VIII

    Sigue lloviendo
    se abre el agujero de la misa
    quiero pensar
    que lo eterno es ridículo y deforme
    junto a la flor de esta hora
    pero adentro
    una distancia más mojada
    me golpea
    huyo
    me enredo en el cordaje del agua
    ahora silenciosa
    vacilo
    me detengo y escucho:
    la boca de la iglesia
    me muge su hueca paz.

    Reyna Armendáriz González
    Estuario. Remotas estancias. Universidad Autónoma de Chihuahua
    Colección Flor de Arena, 2005

     

    Martes

    Retorno del Quijote

    De nuevo don Quijote volvió al solar hispano,
    volvió a lucir su escudo, más loco, mucho más;
    las turbas sindicales lo armaron miliciano,
    ¡no puede el buen Alonso ya nunca estar en paz!
    Siguen robando a España los sórdidos venteros
    de hinojos hoy al signo de un hijo de Sodoma;
    y ha vuelto a armar a medio millón de caballeros
    que miden sus aceros modernos contra Roma.
    Alonso ya emplea otras armas en este duelo,
    los tiempos lo obligaron a usar otros blasones,
    su lanza ya no sirve para abatir el vuelo
    con que a retarlo viene Berlín con sus aviones.
    Y aunque por toda España su misma voz se extiende
    e idéntica locura de ayer es la de ahora,
    hoy lleva el puño en alto y en la trinchera enciende
    la luz de la alborada con su ametralladora.
    De nuevo, desafiando los más terribles sinos
    su antiguo grito al mundo, frenético se asoma,
    diciendo a los quijotes de todos los caminos
    que ayer fueron las aspas de plácidos molinos
    y hoy son sus enemigos las hélices de Roma.
    Ha vuelto a sus andanzas en suelo castellano,
    heroico en la derrota y heroico en la conquista;
    después de convertirse del mundo en ciudadano
    dispara en las trincheras
    su rifle antifascista.
    ¡Lo vi en las barricadas, lo traigo en mis retinas!
    Lo vi en Madrid de nuevo montado en su rocín
    luchar contra las hordas salvajes y asesinas
    del chimpancé de Roma y el monstruo de Berlín.

    Madrid, año de 1936
    Sansón Flores (1909-1966). Antología.
    Selección, ordenamiento y notas de Tomás Rico Cano
    Morelia, Gobierno de Michoacán, 1985

     

    Miércoles

    Tres epigramas de refugiado

    El nombre

    Un día Nueva España se hizo México. ¿Entraña
    cambio el nombre en las cosas? Jamás muda su esencia.
    Hombre, ya estás aquí. Con tu sola presencia,
    para ti, vuelve a ser México Nueva España.

    Mordida

    Lo que una vez me arrebató la vida,
    pan, trabajo y hogar, tú me lo has dado.
    Sí; pero te has llevado
    mi corazón entero, de mordida.

    En el entierro de un amigo
    con lluvia

    Te vas. Tierra de México te ampara.
    No lloramos. No llora el hombre fuerte.
    No es llanto. Mansa lluvia el cielo vierte
    y a nosotros nos corre por la cara.

    Enrique Díez-Canedo (1879-1944)
    Epigramas americanos de Enrique Díez-Canedo
    México, Joaquín Mortiz, Editor, 1945

     

    Jueves

    Ulises demorado

    I
    Cuando el ciego fabulador
    partía las frutas del lenguaje
    comprendí
    que ya no les importaba a Ulises y sus hombres
    atajar el inútil descenso de las aguas
    porque habían descubierto su naufragio.
    Sólo tres círculos siniestros
    sólo un brumoso silencio
    quedó largamente flotando
    cuando el mar se cerró sobre ellos.
    Los marinos y sus barbas con pálido terror
    intentaron mantener
    la girante barcaza.
    Después sin angustia recordaron
    al devolver el cansancio de los remos
    la irrefutable
    exacta predicción de Tiresias
    y el desmedido afán por desafiar
    esas suaves sombras que esperan
    en el vértice del embudo.

    II
    Cuando ya no recordemos
    las hogueras de San Juan
    y las generaciones antagónicas
    sosteniéndose unas a otras
    den el armazón histórico
    a los innovadores del juego
    que comparten a su pesar
    las particularidades del mono y del ángel,
    ¡qué más dará
    un Ulises demorándose un día o veinte años!
    ¡Qué más dará
    si se articulan las pausas
    hasta confluir en una chispa unitaria
    que aún tardará en desvanecerse!

    Myrta Sessarego
    Roce de sombras
    París, L’Harmattan, 2004

     

    Viernes

    Mañana que se demora en los ojos

    El gato (único sobreviviente)
    y libros que ganaron sitio en el estante
    se quedarán conmigo;
    todo lo demás saldrá de casa en unos días.
    Aquí las cosas seguirán como siempre,
    ya sabemos que el tiempo es el mejor abortivo.
    Entonces el cuarto ensanchará su respiración
    y el aire cubrirá las paredes lastimadas.
    Pesan tanto las fotos que se vencen:
    racimos de memoria sobre el suelo.
    Esta mañana se demora en los ojos,
    parece que el amor tiene un desvelo de meses.
    Recuerdo que amanecimos solos
    con los años golpeándonos la puerta,
    abrazados a no sé qué esperanza
    y no supimos si soltar el llanto
    o preparar café
    para que el tedio se nos despertara.

    Ángel Vargas (1989)
    Límulo, Fondo Editorial Tierra Adentro
    México, 2016

     

    Sábado

    La luz en ristre

    La creación está de pie,
    su espíritu surge entre las blancas dunas
    y salpica con hisopos inagotables
    los huertos oprimidos por la bota de pedernal
    o la fría insolencia de la noche.
    Los colores celestes, firmemente posados en los vitrales,
    esponjan siluetas de santos;
    un resorte de yeso alza sobre el piso miserable
    sombras que bracean con angustioso denuedo.
    Y llama el cuerno mágico a las creaturas gastadas en el dolor
    para que el vértigo maravilloso instaure su hora de resarcimiento
    y la ceniza despierte animada en grises borbotones.
    La única, espléndida, irresistible creación
    está de pie como una osamenta enardecida
    y sobrepasa todas las esclusas, toca en cada llama la puerta del incendio
    y ensilla galaxias que un gran mago ha de montar,
    cuando el espíritu patrulle por el alba
    hasta encontrar los pilares del tiempo vivo.

    Marco Antonio Montes de Oca (1932-2009)
    Delante de la luz cantan los pájaros
    Fondo de Cultura Económica, México, 1959

     

    Domingo

    ¿Qué fue del tremor…

    ¿Qué fue del tremor
    que ardía
    hasta astillar?
    Del temblor a la hondura
    el paso del arrebato
    es ráfaga del ya morarse
    y no mirarse entonces
    por el sobrado conocer
    su presentir
    Y a veces de tanto saberse
    no ocultar
    el rasguño del dolor
    y cumplirse brasa
    uno frente al otro
    ¿redime
    no saberse?
    ¿y saberse de más?
    No saberse
    no saber de sí
    no saber
    sino del habitarse
    en cuerpo luminoso
    aunque ahora ya no ocurran cosas
    y asalte el mundo y su rumor
    Abre los ojos
    Tócame
    yo soy tu casa.

    Mariana Bernárdez (1964)
    Aliento
    La Cabra / Cultura, México, 2017

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