Los siete poemas para esta semana. Selección de Felipe Garrido

    Lunes, 05 de marzo de 2018. - Noticias sobre: Felipe Garrido

    Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria.

     

    Lunes

    Es la historia de siempre


    Es la historia de siempre

    con los personajes de antaño

    representan la farsa ideal

    entretejiendo los hilos adecuados

    para saber quién cae primero

    ante el desengaño.

    Es el cuento contado

    de estar soñando no dormido

    temor de quedarse seco

    y sorprendernos

    ante la soledad.

    Es la ira cotidiana

    de las ventanas aflojadas

    las humedades a medio rumiar

    es el “run-run” del tren

    alejándose por las calles

    de una ciudad titán

    capaz de atestar

    con golpe certero

    al primer descuido

    lo odio

    todos se fueron por la misma vía.

     

    Mariana Bernárdez (1964)

    Labrar en la tinta

    Colección Peristerá, México, 1988

     

    Martes

    ¿Cómo iba a llegar?

    Para Rafa, el místico


    ¿Cómo iba a llegar?

    si el viento me retuvo.

    Me envolvió en sus luces

    me azotó

    y me acarició con los cascos

    de sus caballos.

    Subió por mis sentidos,

    palmo a palmo

    desatando la locura

    de oquedades, de

    claveles enlazados.

    Me dejó

    muriendo un poco

    entre sus labios.

    ¿Crees que así podría

    llegar temprano?

     

    Roxana Elvridge-Thomas (1964)

    Labrar en la tinta

    Colección Peristerá, México, 1988

     

    Miércoles

    El regreso…


    El regreso oscureció los eucaliptos:

    fue un letargo de ocaso y luna nueva.

    Era el acecho de las hembras

    que envolvían la colina con aire húmedo

    y olvidaban sus ojos diurnos

    con suavidad de gemido infantil.

    Ánima en pena que ascendía al manantial

    cual bestia indiferente

    le era confusa aquella queja de mujeres.

    El que regresaba se quedó

    entre las ruinas de una casa pálida.


    Alejandro Sandoval Ávila (1957)

    El paso de las bestias y las aguas

    Ediciones sin Nombre / Secretaría de Cultura, México, 2016


    Jueves

    Poderes del cuchillo


    Cándido a veces,

    el filo de la hoja

    no se sabe cuchillo,

    y su poder de muerte

    permanece callado

    al pelar papas,

    blancos nabos,

    asesinando sólo limones o cebollas.

    Mas se presiente letal:

    su creación primera

    tuvo como fundamento

    el hambre de la carne

    de bestias o enemigos.

    Un cuchillo jamás es inocente.

    Nos ve de soslayo,

    deseoso de ensayar toda su fuerza

    al primer accidente,

    por lo menos en un dedo,

    en un brazo,

    y sonríe

    con el primer dolor

    de la mañana.

    Quiere saber de entrañas,

    de hermosos músculos,

    células y tegumentos,

    no solamente cortar

    rojos jitomates,

    párvulas manzanas.

    El cuchillo quiere hendir

    y mirar lo que su acción divide:

    es el gran multiplicador.

    Su hoja

    es un espejo,

    pero no te acerques mucho

    al vientre de su sed,

    pues busca

    encontrar su vaina perdida

    en algún cuerpo,

    en toda sangre.


    Blanca Luz Pulido (1956)

    Poderes del cuchillo

    UNAM / Parentalia ediciones, México, 2015

     

    Viernes

    Da la impresión…


    Da la impresión que te has quedado solo;

    no es que hayas dejado a todos detrás, que

    tu sagacidad, la agilidad de tus piernas, el

    quiebre de cintura, la finta y el sprint

    hayan surtido el efecto esperado; quizá

    el juego acabó y tú sigues corriendo sin

    darte cuenta; quizá la noche pasó y ese pájaro

    no sea un ave nocturna. No siempre es

    claro cuándo termina el día y comienza la noche;

    al contrario es todavía más difícil (sabes

    que amaneció, pero no quieres despertar).

    Igual pasa en el campo de juego: dejas muy lejos

    a los contrarios, ya estás en terreno enemigo,

    pero no encuentras a un solo compañero; quizá

    te pusiste el uniforme equivocado; quizá estés

    perdido entre los horarios de juego; quizá equivocaste

    la dirección de los campos; quizá hace tiempo que

    la temporada acabó y tú sigues corriendo tras una pelota

    que tienes tiempo de no ver, y ése es el punto,

    el hecho que, a esta altura del juego, debes reconocer.


    José Javier Villarreal (1959)

    Una señal del cielo

    Sello Editorial Universidad de Concepción

    Hualpén, Chile, 2017

     

    Sábado

    Niño tras un cristal


    Al caer la tarde, absorto

    tras el cristal, el niño mira

    llover. La luz que se ha encendido

    en un farol contrasta

    la lluvia blanca con el aire oscuro.

    La habitación a solas

    le envuelve tibiamente,

    y el visillo, velando

    sobre el cristal, como una nube,

    le susurra lunar encantamiento.

    El colegio se aleja. Es ahora

    la tregua, con el libro

    de historias y de estampas

    bajo la lámpara, la noche,

    el sueño, las horas sin medida.

    Vive en el seno de su fuerza tierna,

    todavía sin deseo, sin memoria,

    el niño, y sin presagio

    que afuera el tiempo aguarda

    con la vida, al acecho.

    En su sombra la perla ya se forma.

     

    Luis Cernuda (1904-1963)

    La realidad y el deseo 1924-1962

    Fondo de Cultura Económica, México, 1964


    Domingo

    Chimalistac


    Todos los silencios se parecen

    pero ninguno como el de Chimalistac.

    En la fuente sin agua

    era duro como la piedra

    y como la piedra, desnudo,

    pero la piedra no era la piedra,

    todavía.

    Las cosas callaban y yo era niña,

    libre el silencio era todo

    o casi todo.

    Los árboles al borde de ser árboles

    hasta que la voz de mi madre llamaba a comer.

    Mientras busco entre las piedras

    el rastro de aquel tiempo

    alguien pasa y mira la casa amarilla

    que ahora es blanca,

    mira la ausencia de mi madre en la ventana,

    mira, no mira nada y se marcha.

    Sus pasos se llevan a aquella niña lejana

    para siempre.

     

    Beatriz Novaro (1953)

    Desde una banca del parque

    Conaculta, México, 1998

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