"Novelas posteriores a Rayuela fueron más abiertas"

    Lunes, 12 de agosto de 2019. - Noticias sobre: Gonzalo Celorio, Rosa Beltrán

    Cuando inicios de los años 60 el escritor argentino Julio Cortázar publicó lo que él mismo llamó su contranovela, Rayuela (1963), supuso un antes y un después dentro de la historia de la literatura en lengua española, pues significó una ruptura que proponía leer de diversas maneras haciendo partícipe al lector, era lúdica y existían elementos como la ternura que antes los novelistas no se permitían, destacó a La Razón Gonzalo Celorio, director de la Academia Mexicana de la Lengua. Ahora este texto tiene una edición conmemorativa que brinda nuevas herramientas para acercarse a la novela.

    “Hay obras que independientemente de su valor literario tienen una influencia muy notable en la historia de la literatura, Rayuela es una de ellas, porque como el propio autor lo consideró, es una contranovela, una novela que rompe de manera muy radical con todos los conceptos previos. En primer lugar, se puede leer de diversas formas, hace que el lector tenga una participación más decidida —creo que las novelas posteriores a Rayuela son más abiertas—; es muy lúdica, eso es importante porque las novelas antes eran muy solemnes; hay elementos que no existían en la historia de la literatura hispano-americana que aquí están presentes, como el fenómeno de la ternura… los escritores tampoco se permitían eso”, explicó Celorio.

     

    “la novela de Julio Cortázar cuando la leí me cambió de manera radical no sólo en términos literarios e intelectuales, sino en la forma de concebir el mundo, de conversar, de hacer amigos, de hacer el amor, caminar, de subir una escalera. Fue una novela que modificó la vida de nuestra generación; no había ocurrido con otros libros”

    Gonzalo Celorio
    Director de la Academia Mexicana de la Lengua

     

    Esta versión conmemorativa, editada por Alfaguara, la Real Academia Española y la Asociación de la Lengua Española, incluye escritos de autores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes; un texto introductorio de Sergio Ramírez y una semblanza escrita por Adolfo Bioy Casares. Además de un glosario de términos, un índice onomástico y, por primera vez desde 1983, una reproducción facsimilar del Cuaderno de bitácora, libreta en la que el autor de Bestiario hizo anotaciones durante el proceso de escritura de Rayuela.

    “Son muy interesantes los manuscritos porque tienen esquemas, tachaduras, de lo que va, de lo que no, de lo que pudo haber ido y finalmente no estuvo en la novela; y además, algunos dibujos de Cortázar que son muy enriquecedores. No sólo está la edición facsimilar, sino también una versión tipográfica de éstos. Ya se habían publicado en Argentina hace muchos años, pero era una edición de difícil acceso, no estaban adheridos a una edición de Rayela, en este sentido es novedoso”, detalló el autor de Amor propio.

     

    Rayuela se propuso como una novedad en la relación sexual, intelectual, igualitaria, como producto de las revoluciones culturales de los 60; pero quienes la leímos en los 80, los años de mi juventud, la relación entre Oliveira y la Maga no sólo no nos parecía el modelo de la relación ideal, sino una de las relaciones más dispares, más machistas”

    Rosa Beltrán
    Integrante de la Academia Mexicana de la Lengua

     

    El cuaderno que se incorpora, para Rosa Beltrán, integrante de la Academia Mexicana de la Lengua, “es fascinante para quien se dedica a leer y a escribir, porque es como si Rayuela hubiera sido ese reloj del que habla Cortázar, al que no sólo se le da cuerda sino que se puede desmontar y ver de qué manera está hecho”.

    Gonzalo Celorio y Rosa Beltrán, junto con Eduardo Casar, mañana presentan la edición conmemorativa del libro en el Palacio de Bellas Artes.

    Hace unos días Rosa Beltrán lanzó en Twitter la pregunta: “algunos creen que Rayuela ha envejecido. ¿Ustedes creen que todavía se sostiene sin el mito Cortázar?”. Inmediatamente hubo reacciones en favor y en contra; sin embargo, para ella la novela mantiene su actualidad porque sigue fascinando a los jóvenes que por primera vez se acercan a ésta.

    “La genialidad de Cortázar, en su momento, fue ofrecer un mecanismo de lectura, una caja de herramientas, algo que después repitió en 62 Modelo para armar, como si fuera una novedad, y no lo era. Podemos hablar de Pascal Quignard o de Gertrude Stein, quien ya había había roto esta idea de la lectura como un continuo; sin embargo, Cortázar planteó esta lectura como una novedad y sólo porque lo hizo él y porque era hispanoamérica lo fue”, resaltó Beltrán.

    Incluye testimonios de:

    Gabriel García Márquez
    Adolfo Bioy Casares
    Carlos Fuentes
    Sergio Ramírez
    Mario Vargas Llosa


    Se agregan estudios críticos de:

    Julio Ortega
    Andrés Amorós
    Eduardo Romano
    Graciela Montaldo


    Presentación

    Cuándo: 13 de agosto
    Dónde: Sala Manuel M. Ponce
    del Palacio de Bellas Artes
    Horario: 19:00 horas
    Entrada gratuita

     

    Nota original en: https://www.razon.com.mx/cultura/novelas-posteriores-a-rayuela-fueron-mas-abiertas/

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