Siete poemas para esta semana. Selección de Felipe Garrido

    Lunes, 15 de febrero de 2021. - Noticias sobre: Felipe Garrido

    Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria

     

    Lunes

    Yo soy mi casa

    III
    ¿Por qué estoy sola llorando?
    ¿Por qué estoy sola viviendo?
    ¿Por qué, pensando y rondando.
    mi sangre voy consumiendo?
    ¿Qué no se oyen mis lamentos?
    ¿Qué no se oyen mis clamores?
    ¿Qué no, mis contentamientos,
    tienen sabor a dolores?
    Cuando nada me rodea,
    pero todo me obsesiona,
    cuando la dicha me crea,
    pero el dolor me aprisiona.
    ¿No es de justicia un camino
    aunque deba ser fatal?
    ¿No es menester que el destino
    me libere de este mal?

    VIII
    No es que yo ame el sufrimiento
    ni que el placer me desboque,
    mi afán es que el alma toque
    senderos de redención.
    Necesito en mi pasión
    bueno y malo amalgamado,
    tendré un camino logrado
    cuando mi vida y mi suerte,
    por haberse realizado,
    me hayan dado dicha y muerte,

    XI
    Noches con ojos abiertos,
    noches de vuelos terribles,
    congoja y ansia indecibles,
    sueños en sombra despiertos.
    Desbordados mis latidos,
    mis pasiones desbordadas,
    mis ansias ¡ay! no colmadas,
    casi muertos mis sentidos.
    Todo en la noche girando,
    filtrándose por mi alma.
    Yo clamo por tener calma:
    ¡Mi Dios, mi Dios! ¿Hasta cuándo?

    XXIV
    Yo soy cóncava y convexa;
    dos medios mundos a un tiempo:
    el turbio que muestro afuera,
    y el mío que llevo dentro.
    Son mis dos curvas-mitades
    tan auténticas en mí,
    que a honduras y liviandades
    toda mi esencia les di.
    Y en forma tal conviví
    con negro y blanco extremosos,
    que a un mismo tiempo aprendí
    infierno y cielo tortuosos.

    Guadalupe Amor (1918-2000)
    Poesía.
    Yo soy mi casa/ Puerta obstinada/
    Círculo de angustia
    Stylo, México, 1948.

    Martes

    Del vuelo

    Cada ángel tiene su propio vuelo.
    Cada noche tiene su propio amor.
    Si el vuelo es el principio de la danza
    ahí en la danza se recoge el ángel
    se recrea y se libera.
    Es el ángel callado lo que más se parece
    a lo que tú no dices.
    Tienes miedo del vuelo, de la danza y la noche
    del demonio de vidrio
    que te acecha y domina.
    Corazón solitario, desesperado y mudo:
    ¡intentaste ser ángel!

    Thelma Nava (1932-2019)
    El primer animal. Poesía reunida 1964-1995
    Presentación de Angélica Tornero.
    Conaculta, México, 2000.

    Miércoles

    Palma sola

    La palma que está en el patio,
    nació sola;
    creció sin que yo la viera,
    creció sola;
    bajo la luna y el sol,
    vive sola.
    Con su largo cuerpo fijo,
    palma sola,
    sola en el patio sellado,
    siempre sola,
    guardián del atardecer,
    sueña sola.
    La palma sola soñando,
    palma sola,
    que va libre por el viento,
    libre y sola,
    suelta de raíz y tierra,
    suelta y sola,
    cazadora de las nubes,
    palma sola, sola,
    palma
    palma.

    Nicolás Guillén (1902-1989)


    Un son para niños antillanos

    Por el Mar de las Antillas
    anda un barco de papel:
    anda y anda el barco barco,
    sin timonel.
    De La Habana a Portobelo,
    de Jamaica a Trinidad,
    anda y anda el barco barco
    sin capitán.
    Una negra va en la popa,
    va en la proa un español:
    anda y anda el barco barco,
    con ellos dos.
    Pasan islas, islas, islas,
    muchas islas, siempre más;
    anda y anda el barco barco,
    sin descansar.
    Un cañón de chocolate
    contra el barco disparó,
    y un cañón de azúcar, azúcar,
    le contestó.
    ¡Ay, mi barco marinero,
    con su casco de papel!
    ¡Ay, mi barco negro y blanco
    sin timonel!
    Allá va la negra negra,
    junto junto al español;
    anda y anda el barco barco
    con ellos dos.

    Nicolás Guillén (1902-1989)
    Versos para el recreo.
    Antología de poemas para niños.
    Compilación de
    Begoña Pulido Herráez
    La Otra Libros / Instituto
    Sonorense de Cultura,
    México, 2011.

    Jueves

    ¡Exágonos!

    A José Juan Tablada

    ¡Exágono!
    Exágonos:
    En la fuente colonial
    y en la mañana de la joyería.
    En el cangrejo crepuscular
    y en el farol de la esquina.
    En un salón exagonal.
    el astrónomo viene de otra vida.
    Cantos de cantar
    --exágonos—
    en la latitud del alma mía.
    Cantos de cantar.

    I
    Tengo la juventud, la vida
    inmortal de la vida.
    Junta, amiga mía, tu copa de oro
    a mi copa de plata. ¡Venza y ría
    la juventud! Suba los tonos
    a la dulzura de la dulce lira.

    II
    Cuando el trasatlántico pasaba
    bajo el arco verde oro de la aurora,
    las sirenas aparecieron coronadas
    con las últimas rosas
    pidiéndonos sándwiches y champagne.
    Se olvidaron las islas, y se hundieron las costas.

    III
    ¡La poesía!
    Está toda ella en manos de Einstein.
    Pero aún puedo rezar el Ave María
    reclinado en el pecho de mi madre.
    Aún puedo divertirme con el gato y la música.
    Se puede pasar la tarde.

    IV
    Por esta calle pasó don Juan.
    Iluminó la acera el puño de su espada.
    Por esta calle he de pasar
    como una pincelada.
    Y tú estárás cantando mi cantar
    desde la séptima ventana.

    V
    ¿A dónde va mi corazón
    por esta luminosa avenida?
    Buenas noches, doña desilusión.
    Si yo estaba por la provincia
    hipotecando puestas de sol
    para edificar mi vida!

    VI
    Amo las máquinas, las grandes máquinas.
    Mi cuerpo canta sobre un pedestal
    Cuando escucho y veo y toco máquinas.
    Hay un país con ruedas, gran poeta industrial,
    que estremece mis fuerzas tropicales.
    (¡Pennsylvania sentida desde un cañaveral!)

    VII
    Amar. Toda la vida en llamas.
    Sendero de lirios quemados,
    amor sin esperanza.
    Silencioso y eterno, amor callado
    en el mar, junto al cielo. Sola el alma
    vertiginosa y trágica, pasando.

    VIII
    Amada, déjame ver la luna
    en tu mirada.
    Átame con tus cabellos.
    Tienes una estrella en los labios, amada.
    Ese beso… Ese beso
    estuvo ayer en tu mirada.

    IX
    Llegad, oh dulces horas,
    y tocadle la faz con estas flores
    cogidas en la noche. Despertadla
    y rodead su lecho. Dad mejores
    perfiles a las cosas. Toda el alma,
    melodía modulada sobre lentos colores.

    X
    Alabanza del amor.
    La mariposa prendida en la rosa
    aún escucha al ruiseñor.
    Esmalte, aroma y melodía,
    seda y miel.
    ¡Alabanza del Amor!

    XI
    En el mar no hay invierno ni otoño
    y las mujeres cumplen siempre cuarenta años.
    Los poetas fracasan un poco
    y Ulises no fue más que un pobre diablo.
    Futuros recuerdos. Languidez. Nocturnos.
    En una nube viene la Virgen con dos santos.

    Carlos Pellicer (1897-1977)
    Poesía. Colección Literatura
    Latinoamericana. “Aguas de
    Carlos Pellicer”, Estudio de
    José Prats Sariol. Casa de
    las Américas, La Habana, 1982.

    Viernes

    El amor /
    13 aforismos

    Si no te amara porque sí, te amaría por muchas razones.

    Los amores soñados nunca te defraudan.

    …y luego me di cuenta de que durante toda una hora no había pensado en ti.

    Un amor imposible tiene una gran ventaja: te ahorra la decepción.

    Dominar, ser dominado: dos formas de amar.

    Tanto tiempo creyeron amarse, que acabaron por amarse de veras.

    (Consejo para todas las mujeres.) Si quieres conservar el amor de un hombre, déjale la ilusión de que es superior a ti.

    (Consejo para algunos hombres.) Ustedes, sensibles y generosos, no se dejen engañar por las mujeres que se hacen las frágiles, vulnerables, que necesitan protección, pobrecitas. Tarde o temprano les van a clavar sus garras de fieras.

    El ser amado es creación del que ama. Por eso el amor debería figurar entre las bellas artes.

    El rostro del ser amado es para el que ama lo que el barro para el escultor: modelándolo lo convierte en el sueño más suyo.

    Un amigo en la cama es mejor que diez maridos de viaje.

    La soledad es un regalo del cielo, sobre todo si la compartimos con alguien a quien queremos.

    (En memoria de mi hermano Robert Freund, autor de este aforismo.) “Cásate o no te cases, de todos modos algún día te vas a arrepentir”.

    Mariana Frenk-Westheim (1898-2004)
    Aforismos, cuentos y otras aventuras,
    Fondo de Cultura Económica, México, 2013.

    Sábado

    Las cosas perdidas

    Quiero hallar el lugar en donde caen
    las cosas perdidas.
    Todo lo que perdemos va a dar a un pozo profundo
    o a un cuarto en penumbra.
    Quiero estar ahí.
    Quiero que el piano toque en las madrugadas,
    recuperar mi corazón que se escapó a San Francisco,
    la pluma del Hipogeo,
    mi niñez,
    los besos de mi padre,
    el día de nuestra boda.
    Quiero encontrar las minucias cotidianas,
    a los amigos que se han ido.
    Pero no conozco el camino.
    Así que mejor le pido a san Martín Caballero
    que me encuentre mis llaves,
    los papeles urgentes,
    los lentes que no sé en dónde dejé.
    Le pido, sobre todo, que me encuentre tus ojos,
    tus pisadas, tu voz.
    Le pido con devoción
    que encuentre las flores que me diste,
    la canción que me cantas,
    y que regreses, amor,
    que ya regreses.

    Margarita Villaseñor (1938-2011)
    “La morada desierta”
    Revista de la Universidad de México.
    Núm. 156, 20 de febrero de 2017.

    Domingo

    El cigarro es mi adolescencia…

    El cigarro es mi adolescencia,
    una interrogación plena a mis costillas,
    el silencio que calma los espantos
    y limita la distancia entre el amor y el mar.
    Es frágil ser pez a la hora del aire,
    no hay manos sobrias frente a los desvaríos
    del caer en las redes punzantes del amor.
    Nadie me instruyó para la primera caricia.
    El ingenio se abraza a la raíz y surgen
    gotas que multiplican a cierto Adán,
    cierta emergencia que nace desde el fondo.
    Desnudo y todo, el aire es mi propiedad:
    El humo en tus labios esclarece mi rostro.

    Víctor Manuel Cárdenas (1952-2017)


    Por favor, amada, cuando muera…

    Por favor, amada, cuando muera,
    incinérame. No permitas que los gusanos
    vengan a comer lo que bebimos juntos:
    Incinérame. Disculpa la petición
    pero mira: cobarde, temo al tormento.
    Cuando muera, me forjas en sábana,
    me enciendes, me fumas. Luego
    me esparces en nuestro íntimo jardín:
    Seré un cigarro más en tu vida.
    (Me apagas bien, amada; serás feliz)

    Víctor Manuel Cárdenas (1952-2017)
    Poemas para no dejar de fumar
    UNAM, México, 1999.

     

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