Siete poemas para esta semana. Selección de Felipe Garrido

    Lunes, 25 de noviembre de 2019. - Noticias sobre: Felipe Garrido

    Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria

     

    Lunes

    Pequeño ardid

    Acuérdate de tu guardián
    RENÉ DAUMAL

    Guárdame de mí,
    gran silencio leve que habitas
    más allá de la sombra,
    entre los tumultos del cerebro
    y las mentiras sabias.
              Guárdame de mi viento en contra
    pues la brisa ha dejado de ser
    mensajera tuya de pureza.
              Qué traerás, qué ofrecerás,
    más acá de las sombras,
    en un tiempo de desapariciones,
    cuando vuelven las cabezas separadas
    a preguntarse descreídas
    si no dejaron
    algún secreto bajo la lengua.
              Te escucho, oh Guardián,
    pero no alcanzo tu clara diadema de sortilegios acechantes,
    pues no perteneces a este lado de la sombra,
    donde acaso te tome por un borracho en mitad de la calle.

    Angye Gaona (1980)
    Blanco Móvil Poesía: 100 años de surrealismo
    145/146, México, otoño-invierno 2019-2020

    Martes

    Deseo

    Amarte con un fuego duro y frío.
    Amarte sin palabras, sin pausas ni silencios.
    Amarte sólo cada vez que quieras.
    Y sólo con la muda presencia de mis actos.
    Amarte a flor de boca y mientras la mentira
    no se distinga en ti de la ternura.
    Amarte cuando finges toda la indiferencia
    que tu abandono niega, que funde tu calor.
    Amarte cada vez que tu piel y tu boca
    busquen mi piel dormida y mi boca despierta.
    Amarte por la soledad, si en ella me dejas.
    Amarte por la ira en que mi razón enciendes.
    Y, más que por el goce y el delirio,
    amarte por la angustia y por la duda.

    Xavier Villaurrutia (1903-1950)
    Blanco Móvil Poesía: 100 años de surrealismo
    145/146, México, otoño-invierno 2019-2020

    Miércoles

    Azul desde la niebla…

    Azul desde la niebla el silencio me cerca
    sobre un barco que parece ser cama en u mar que congela
    Este cuarto es la cárcel
    la corriente del viento en boca del estómago
    la nublazón en su círculo de ámbar
    Oscura entre las sombras
    que desde el muelle arrastran
    se me doblan las piernas
    se me viene la náusea
    se me entumen los huesos
    y el silencio me llama
    mas su aliento es palacio
    es ventana de un reino que duerme
    La luz de los relámpagos
    y dentro la catástrofe
    demonios al interior del vientre
    todos los colores en su lucha
    el miedo la fuerza de no poder estar
    la dimensión alejando la muete
    No pude darte el viento
    No pude darte lo que más quiero
    el viento que por ahora no puedo tocar
    y veo tras la ventana
    El cielo
    y el amor pasa
    atraviesa mi carne
    Velaré por ti así sea la carne devorada
    Éste es el círculo
    Una anciana el desierto hace miles de años
    el testamento y su definición
    su pañoleta y la vida en su falda
    y el fuego en sus manos
    Sin poder levantarme
    un ardor en medio del estómago
    como si le hablara a la piedra
    al derrumbe de piedras
    que se vuelcan encima
    de la cama o el barco
    que se nubla
    de polvo
    Tú venido de la tierra
    donde encontramos los cadáveres
    también en este hoyo
    brilla una señal
    porque dos polos la nutren
    hasta formar con un golpe de aire
    un pensamiento
    Desde esta luz de infierno yo te llamo
    como si le hablara
    a la piedra
    En algún sitio me oirás
    y volverás para que ella florezca
    Éste es el círculo
    algo que estaba por llegar
    niebla de todos los días
    garras de aire
    infierno
    Necesito que vuelva
    la vida

    Minerva Margarita Villarreal (1957-2019)
    Tálamo
    Biblioteca Mexiquense del Bicentenario
    Toluca, 2011

    Jueves

    Vuelven las hormigas…

    Vuelven las hormigas a animarse en tu boca
    Vuelve la lágrima a la pradera de los peces disecados


    El grito…

    El grito de las aves gira como una espada


    La voz es una corza…

    La voz es una corza sobre una hoja de sal
    O un avión husmeado por los chanchos


    Ciudad escondida…

    Ciudad escondida entre los labios
    Ventura o tempestad o torrente
    Ciudad igual a una corriente de aire
    Entre una hoja de afeitar y una pestaña abandonada


    Irreconciliablemente…

    Irreconciliablemente unidos
    Al borde de la desesperación
    Cambiando tarjetas de visita

    Emilio Adolfo Westphalen (1911-2001)
    Otra imagen deleznable…
    Fondo de Cultura Económica, México, 1980

    Viernes

    III
    Gallo que canta:
    caballero andante
    de fina estampa.

    V
    Las margaritas:
    doncellas inseguras
    muertas de risa.

    XII

    Lechuza alerta:
    mirada vigilante
    en la tiniebla.

    XIII
    Rana danzante:
    verde resorte
    de los estanques.

    XIV
    Divina garza:
    princesa consumada
    por la elegancia.

    Becky Rubinstein (1948)
    Un parlanchín de flores
    Haikús por México
    Trajín, México, 2019

    Sábado

    Poema de amor

    Afuera el viento, el olor metálico de la calle.
    Ya dentro, va dejando todo lo que lleva encima,
    primero la cartera y la sonrisa;
    se deshace de las caras que ese día ha visto,
    los desencuentros, la paz fingida,
    el sabor dulzarrón del deber cumplido.
    Y se desviste como para poder tocar
    toda la tristeza que está en su carne.
    Cuando se encuentra desnuda
    se busca, casi como un animal se olfatea,
    se inclina sobre ella y se acecha;
    inicia una larga confidencia tierna,
    se pide respuestas, tal vez tiene la mirada turbia;
    separa las rodillas y como una loba se devora.
    Afuera el viento, el olor metálico de la calle.

    María Mercedes Carranza (1945-2003)
    Antología de poesía latinoamericana contemporánea
    Selección de Piedad Bonnett
    Norma, Bogotá, 2010

    Domingo

    Pero basta tocarte

    Herida…
    derramada…
    sin oriente…
    pareces una pena
    llorada, ya olvidada.
    Un recuerdo en desuso.
    Un fantasma,
    caricia húmeda y mía.
             Pero basta tocarte
    para desatar otra vez
    la fiera que te habita,
    la leona pornográfica
    que me provoca,
    que me amanta y amamanto
    hasta que alguno de los dos
    cae derrotado.

    Junio, 1993

    José Carlos Ruiz (1936)
    Correas del mismo cuero
    Presentación de Juan Villoro
    Gobierno de Zacatecas, SIZART,
    Secretaría de Cultura, Fonoteca Nacional,
    México, 2018

     

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