Minucias del lenguaje - José G. Moreno de Alba, publicadas por el FCE.
HACE ALGUNOS AÑOS los mexicanos nos desayunamos con la preocupante noticia, cabeza de primera plana de un diario, de que "dispara la Segob [Secretaría de Gobernación] fondo de cabildeo"; noticia que se explicaba mediante el siguiente balazo: "Pasa presupuesto de 7.6 millones a 170.6 en un año". Los redactores del diario, suponiendo acertadamente que los lectores tenemos una muy vaga idea de lo que es el "cabildeo", decidieron definirlo, en un recuadro de la misma primera plana. A la pregunta "¿qué es el cabildeo?", responden: "El cabildeo es la toma de decisiones que acuerdan grupos de asociaciones e individuos para influenciar en el diseño, ejecución y cambio de políticas y comportamientos de instituciones". Para una primera plana de un diario de prestigio me parece defectuosilla, sobre todo en su sintaxis, esa definición: ¿cuáles serán esos "grupos de asociaciones"? ¿acaso no es grupo una asociación? ¿son éstos grupos de grupos? ¿confederaciones, hipergrupos? Por otra parte, esos individuos y "grupos de asociaciones" acuerdan la toma de decisiones, acuerdan tomar decisiones, acuerdan decidir para influenciar... (!) Además van a influenciar "en el diseño, ejecución y cambio de políticas y comportamientos de instituciones" (!): ¿cómo van a influenciar, por ejemplo, en la ejecución de los comportamientos? Prefiero una definición mucho más simple, como la que se lee en el DRAE: Cabildeo: "Acción y efecto de cabildear". Cabildear: "Gestionar con actividad y maña para ganar voluntades en un cuerpo colegiado o corporación". Todavía más sencilla es la explicación que proporciona el Diccionario del español actual (de M. Seco): Cabildeo: "Intriga o negociación mañosa".
        Independientemente de la diversa calidad lexicográfica de la definición del diario y la de los diccionarios, lo que me llama la atención es que para los redactores del periódico no hay nada moralmente inconveniente en el cabildeo. Por lo contrario, en las definiciones de la Academia y de Seco, así sea marginalmente, en algún forma, desde un punto de vista ético si se quiere, se descalifica el cabildeo. Se le tacha de acción mañosa, intrigante. Es cierto que una "maña" simplemente es una habilidad o destreza, pero con ese vocablo puede también aludirse a un vicio o mala costumbre. Hay regiones en México en las que a los ladronzuelos se les llama mañosos. La intriga, por su parte, tiene también evidentes tintes negativos: es acción que se ejecuta no sólo con astucia sino también con ocultamiento. Intriga es asimismo sinónimo de enredo y de embrollo.
        Abro un paréntesis. Curiosamente, en las primeras apariciones de este término en la literatura su significación y sentido era muy diferente. Espero que el actual empleo del término cabildeo no tenga nada que ver con esa prístina acepción, que aludía a algunas faenas relativas al cuidado del ganado, según se desprende de las siguientes citas, una, la primera, del venezolano Rómulo Gallegos y la otra, del español Camilo José Cela: 1) "-Contá, pues. ¿Qué has mirado? -La verdad sea dicha, no he visto nada; pero sí he venteado. Aquello, por ejemplo, que todos vimos en la última vaquería. -¿El cabildeo del ganado? -¡Eso! A ninguno de los que estábamos velando allí nos pareció que aquello pudiera ser natural. ¡Ese animalaje arremolineado, llorando y forzando por barajustarse, toda la noche!" (Doña Bárbara). 2) "El vagabundo tiene, para su uso, y aquí lo repite, que en los toros de Guisando fue donde, mejor o peor, se fundó España. Sin el duro cabildeo de los toros de Guisando, España no hubiera sido España y otra cosa -nadie debe atreverse a jurar si mejor o peor- viviría hoy en nuestra parcela" (Judíos, moros y cristianos). Cierro el paréntesis.
        Dejo el cabildeo campirano y regreso al cabildeo político. Pues bien, a esas mañosas intrigas, a esos enredos y embrollos, la Secretaría de Gobernación destinará 170 millones de pesos, con objeto de lograr un "cabildeo exitoso de las iniciativas del Ejecutivo ante el Legislativo, Gobernadores y partidos políticos". Yo creía que, entre las funciones de esa Secretaría estaba la de servir de verdadero enlace del Ejecutivo con los otros poderes. En otras palabras, yo creía que el cabildeo, no necesariamente intrigante y mañoso, sino políticamente inteligente, era responsabilidad de los funcionarios de esa Secretaría. Si además del sueldo de esos funcionarios se destinan tantos millones al famoso cabildeo, y si por cabildeo debemos entender lo que dicen los diccionarios, los ciudadanos tenemos derecho a pensar que se trata, en efecto, de una gestión costosa precisamente porque se hace con mañas y con intrigas. Son las mañas y las intrigas las que nos cuestan, no tanto la seria negociación política.

Comparte este artículo

La publicación de este sitio electrónico es posible gracias al apoyo de:

Donceles #66,
Centro Histórico,
alcaldía Cuauhtémoc,
Ciudad de México,
06010.

(+52)55 5208 2526
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

® 2022 Academia Mexicana de la Lengua