Minucias del lenguaje - José G. Moreno de Alba, publicadas por el FCE.
ES NOTABLE QUE UN CRASO ERROR del DRAE, señalado hace más de cien años por Baldomero Rivodó (Voces nuevas de la lengua castellana, París, 1889), y después de él por otros muchos, persista muy campante en la vigésima primera edición (1992). Ciertamente la mayoría de las sugerencias de modificaciones, supresiones y adiciones que envió a la madrileña la Academia Mexicana fueron atendidas precisamente en esa entrega. Sin embargo, el caso que voy a tratar en esta nota no forma parte de esas papeletas por la simple razón de que la Academia Mexicana se limitó, en lo que respecta a modificaciones y supresiones, a remitir sugerencias referentes a entradas que tuvieran que ver, directa o indirectamente, con mexicanismos, señalados como tales por la corporación madrileña. Pues bien, en la entrada cidra cayote no se hace referencia alguna en el lexicón académico a México.
        ¿Y cuál es el error en la entrada cidra cayote? Pues nada menos que tal designación literalmente "no existe" en la lengua española. La única manera de llamar a esa planta cucurbitácea es el nahuatlismo chilacayote. En efecto, hay una entrada en el DRAE para chilacayote señalando su origen náhuatl. Sin embargo no se define ahí la voz sino que se remite al lector, como designación principal, a la entrada cidra cayote, y sólo en ese lugar se anota la definición (planta cucurbitácea). Dice Santamaría, en el interesante artículo chilacayote de su Diccionario de mejicanismos, que el deseo de Rivodó -suprimir del Diccionario la entrada cidra cayote- se había cumplido mucho antes, nada menos que en el Diccionario de autoridades, en el que se da cabida al nahuatlismo chilacayote y no tiene lugar cidra cayote. Debo confesar que yo no encontré en el Diccionario de autoridades (edición facsímil de Gredos) la entrada chilacayote.
        De lo que no cabe duda es de que el vocablo chilacayote, usual en México al menos, procede del náhuatl (tzilac, 'liso', y ayotli, 'calabaza'). En Sahagún (citado por Santamaría) se lee la siguiente definición: "hay unas calabazas lisas, redondas, pecosas, entre verde y blanco, o manchadas, que las llaman tzilacayutli, que son tan grandes como un gran melón". Ignoro si alguien en España llame cidra cayote al chilacayote. Es probable que, por no conocerlo no lo llamen de ninguna manera. Lo grave es que el error académico no termina ahí. Como escribieron cidra cayote, se vieron precisados a incluir también, como entrada, la voz cayote (!), a la que se le asigna origen náhuatl (!) y, además, el significado de 'chayote' (!!). En resumen: el chilacayote no tiene nada que ver con la cidra; no hay algo que se llame *cidra cayote; las raíces de chilacayote son tzilac y ayotli ('calabaza'); por tanto no existe, ni como raíz náhuatl, la voz *cayote; y, por último, si existiera, no tendría nada que ver con chayote, cuyo origen está en el náhuatl chayutli, muy diferente de ayotli ('calabaza').

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