"¿Por qué el 5 de febrero?", por Diego Valadés

    Miércoles, 05 de febrero de 2014. - Noticias sobre: Noticias, Diego Valadés

    "¿Por qué el 5 de febrero?", por Diego Valadés
    Foto: Hunter Sinaloa

    A José Emilio Pacheco, una luz inextinguible

    El miércoles 31 de enero de 1917 se llevó a cabo la última sesión del Constituyente reunido en Querétaro. Dirigiéndose a Venustiano Carranza, el presidente del Congreso dijo: "Ciudadano Primer Jefe: me es muy satisfactorio haceros entrega en estos momentos de la nueva Constitución de 1857, reformada en esta ciudad...".

    Días después, el 5 de febrero, la Constitución fue promulgada. Hay quienes se preguntan por qué se escogió esa fecha. El asunto no es una mera anécdota. Repárese en la expresión del presidente del Congreso al referirse a "la nueva Constitución de 1857". Era una declaración ambigua porque al tiempo que aludía a una nueva Constitución, continuaba identificándola como la de 1857.

    El encabezado del decreto publicado el 5 de febrero de 1917 dice: "El Congreso Constituyente... ha tenido a bien expedir la siguiente Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que reforma la de 5 de febrero de 1857". Como dato significativo, no se interrumpió el orden de las legislaturas iniciado a partir de ese año, por lo que la primera fue la de 1857─1861, la que se instaló el 1⁰. de mayo de 1917, conforme a la norma queretana, fue la XXVII y hoy sesiona la LXII.

    La convocatoria emitida por Carranza indicaba que el Constituyente debía cumplir con su cometido "en un periodo de tiempo que no excederá de dos meses". En tanto que quedó instalado el 1⁰. de diciembre de 1916, tenía que concluir como más tarde el 31 de enero siguiente.

    El momento para publicar la Constitución fue discutido el 24 de enero, y ahí se sugirió que se hiciera el 5 de febrero, para "no romper la tradición histórica" y porque "hemos dicho ya que este Congreso Constituyente en realidad no ha venido a hacer otra cosa sino a reformar la Constitución de 57". El asunto de la fecha nos remite, por ende, al siglo XIX.

    Se ha querido hacer creer que la promulgación el 5 de febrero de 1857 tuvo un sentido religioso, relacionado con la festividad de san Felipe de Jesús; esto es inexacto. La convocatoria para el Constituyente fue expedida el 17 de octubre de 1855 y en ella se determinaba que sus funciones durarían un año a partir de la fecha de su instalación. Después del proceso electoral el Congreso inició sus labores el 17 de febrero de 1856 y se disolvió exactamente un año después, cuando ya había sido promulgada la Constitución.

    Las razones para hacerlo el 5 de febrero fueron de carácter político, no religioso. En la sesión del 14 de noviembre de 1856 el diputado Melchor Ocampo recordó que el plazo para terminar las sesiones vencía el 17 de febrero siguiente, y que el atraso en las deliberaciones exigía apresurar el ritmo y trabajar incluso los sábados. La propuesta fue aceptada. El 28 de enero, acercándose el final de las labores, el también diputado liberal José María Mata planteó que el Congreso se declarara en sesión permanente.

    El país estaba en ebullición. El diputado Isidoro Olvera expuso la situación del país: "la reacción cunde en la Sierra [de Puebla], [Tomás] Mejía sigue propagando la guerra civil, [José María] Blancarte acaba de aparecer en Tepic. En tales momentos nada más digno del Congreso que apresurarse a dar al pueblo una bandera en cuyo torno se agrupen los ciudadanos para defender la libertad a la hora del conflicto. Esa bandera no puede ser más que la Constitución".

    Mata añadía que "los reaccionarios" hacían correr la voz de que "el presidente de la república (Ignacio Comonfort) es el primer conspirador contra la Constitución". La experiencia mostró que estaban en lo cierto y que el apremio para concluir su obra era justificado. Como se aprecia, nada tuvo que ver la supuesta coincidencia con el santoral católico.

    Gracias a la moción de Mata se aceleraron los trabajos del Congreso. El 31 de enero se leyó la minuta de la Constitución y en la sesión del 3 de febrero quedó aprobada, fijándose el jueves 5 para llevar a cabo la firma y el juramento. Ese par de días se debió a cuestiones protocolarias.

    Los constituyentes de Querétaro decidieron honrar la fecha en que nació el constitucionalismo liberal mexicano. La festividad cambió en 2006 porque los imperativos del mercado y del fomento turístico prevalecieron sobre las razones cívicas. La Ley del Trabajo dispone que se descanse el primer lunes de febrero, aunque no coincida con el momento histórico del acontecimiento. Espero que se rectifique y que el 5 vuelva a ser el día de la Constitución.

    Para leer la nota original, visite:

    http://www.am.com.mx/notareforma/11295

    Perfil de: Diego Valadés

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