Siete poemas para esta semana. Selección de Felipe Garrido

    Lunes, 26 de Julio de 2021. - Noticias sobre: Felipe Garrido

    Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria.

     

    Lunes

    VII
    (Planchar en los escombros)

    Ya no es tan fácil sufrir y decir
    qué terrible la vida. No es posible
    caminar por el cuarto, señalando
    cada manojo de polvo y cabello,
    creyendo que son premios anhelados
    por su tristeza dulce y resbalosa.
    Es hora de lavar –por fin– los pisos,
    tirar papeles y el viejo periódico
    amontonado cuidadosamente
    en los rincones para que parezca
    todavía más viejo, maloliente,
    lleno de esa miseria tan querida.
    ¿No es demasiado, a las diez de la noche,
    quedarse viendo a medias el semblante
    por la ventana, reflejado encima
    de todo Tlatelolco, cual fantasma
    en vilo que pregunta por su suerte,
    por su futuro? ¿Lo crees soportable
    que no haya huevo, que el pan esté verde,
    que tu coche se muera de vergüenza
    al manejarlo por Reforma, todo
    sucio a las tres, justo enfrente del Ángel?

    Sandro Cohen (1953-2020)
    Autobiografía del infiel.
    Los libros del Fakir, 2. México, 1982.

    Martes

    La culpa fue de aquel maldito tango

    Estaba bien es decir menos peor adán dormido
    como si mi cementerial olvido perezosamente
    estableciera una geometría del azar
    y algún carajo pone de pura gana un disco
    causa o casi de que recaiga un zonzo memorioso
    de que me venga esa venganza latifundia
    de querer que la quieran demasiado
    a la que se desbisagró de mí sin saber cómo
    y prefirió que hiciéramos el amor por correo
    y no quiso seguir siendo
    la quién sabe tal vez hubiera sido
    la sola la ella de final
    y aunque sé que este tango durará toda la vida
    ya habrá tiempo esta noche u otro siglo
    para volver al anti-edipo la lingüística los quáseres
    o la sociedad ondulatoria como la física de plank.

    Jorge Enrique Adoum (1926-2009)
    Prepoemas en postespañol. Barcelona, 1979.

    Miércoles

    Falenas

    Aflora el azul, gira la falda. Los ojos corsarios se acercan y a medio mar la diosa danza. Su cintura desprende falenas que toman forma de palomas alocadas en las olas. Nada sólido en torno a ella, esta prenda filiforme, pequeña falda propagadora. A media acera una mujer se apropia el viento y lo frota. Vienen los hombres, serpientes de arcilla, a mirarla crecer. En pleno mar la figura es estela, fantasma de los navíos.

    Silvia Eugenia Castillero (1963)


    El saltamontes

    En el verde selvático del primer día del mundo, apareció el saltamontes de un verde corrosivo, mutación de la hierba. Hoja que arde entre las hojas. Sobreviviente de oscuros reinos, nacido de la tierra misma, vino a averiguar el estado del cosmos en formación. Vive discreto bajo el follaje de su cuerpo, con nervaduras que lo atraviesan y una nostalgia genética de su ser vegetal. En su evocación canta de noche, lleva el borde de sus alas carcomido por insectos imaginarios y en la superficie tatuajes de humedad.
    Así disfrazado, el saltamontes avanza lento detrás de los tallos, para no olvidar su pasado y memorisar lo nuevo que va mirando.

    Silvia Eugenia Castillero (1963)
    Zooliloquios. Historia no natural.
    Conaculta, México, 2003.

    Jueves

    Ciudad encantada

    Al sonar el esquilón
    se escaparon del gran cubo de la torre
    las palomas que allí tienen su reunión.
             Invisible alguna cuerda
    voltijea la campana,
    lenta…
    lenta…
    y es tan alta la alta torre,
    y es el vuelo tan de rondas vagarosas,
    que en lo azul del tardo cielo
    las palomas más parecen mariposas.
             La ciudad callada y sola;
    la tibieza del ambiente
    lo apocado del arcano…
             Y esta especie de cansancio
    que es acaso como el alma silenciosa
    de esta tarde de verano.
    Todo es mudo y todo es viejo.
    El espíritu se amedrenta y se anonada.
             En las calles y en las plazas
    tal no hay nadie,
    tal no hay nada,
    que la ciudad se parece
    a una ciudad encantada.

    (DMLDH)

    Francisco González León (1862-1945)
    Material de lectura. Poesía moderna. 32
    Selección y nota introductoria
    de Ernesto Flores.
    UNAM, México, s/f.

    Viernes

    Te estoy llamando

    Amor
    desde la sombra
    desde el dolor
    amor
    te estoy llamando
    desde el pozo asfixiante del recuerdo
    sin nada que me sirva
    ni te espere.
    Te estoy llamando
    amor
    como al destino
    como al sueño
    a la paz
    te estoy llamando
    con la voz
    con el cuerpo
    con la vida
    con todo lo que tengo
    y que no tengo
    con desesperación
    con sed
    con llanto
    como si fueras aire
    y yo me ahogara
    como si fueras luz
    y me muriera.
    Desde una noche ciega
    desde olvido
    desde horas cerradas
    en lo solo
    sin lágrimas ni amor
    te estoy llamando
    como a la muerte
    amor
    como a la muerte.

    Idea Vilariño (1920-2009)
    Material de lectura. Poesía moderna. 153
    Selección y nota introductoria
    de Susana Crelis Secco.
    UNAM, México, 1990.

    Sábado

    I
    I En el aislamiento excesivo se vuelve la vida entera un vicio solitario.

    II. Las preguntas de los niños son expresión de un inquirir filosófico que desaparece con los años: para temer que la filosofía sea una prolongación anormal de la puericia.

    III. El gran misterio: cómo habiendo un Dios infinitamente sabio, bueno, justo y poderoso, no se redujo la creación al cielo, lugar de todos los bienes sin mezcla de mal alguno.

    IV. Lo humano ¿serán los antropomorfismos o el superarlos?

    V. Hay talentos echados a perder por la ciencia o el arte.

    VI. El arte de conquistar a otro exige salir de sí.

    VII. El arte de la correspondencia epistolar está en escribir, no lo que se desea decir, sino lo que el destinatario desea leer.

    VIII. La persona que libremente se vincula a otra no se toma justo libertades con ella.

    IX. Habiéndose engañado siempre que había pensado bien de los demás, pensó una vez mal de alguien –y también se engañó.

    X. Toda una vida de esfuerzos puede no ser bastante para librarse de los efectos de una educación errada.

    José Gaos (1900-1968)
    10 %
    FCE, México, 1957.

    Domingo

    Ahora que tu cuerpo se dispone a cruzar la frontera

    Ahora que tu cuerpo se dispone a cruzar la frontera
    más solitaria, dime:
    ¿a qué grito, a qué palabra te aferras?
    ¿Qué silencio abres en la semilla que mañana
    será tu sustento?
            Las piedras que guardas en tu memoria
    son las ruinas de un altar construido
    para que alguien más ofreciera en él su corazón.
    Pero ya nadie se detiene bajo los árboles
    que se han despojado de su sombra.
    Sin amor, el paisaje incierto de otras tierras
    los arrebata definitivamente de nosotros.
            Queda entonces el vacío donde resuenan mejor
    nuestros pasos,
    oscuro rumor que nos obliga a permanecer despiertos.

            Quién vigila más allá de ti mismo el movimiento
    de tu sangre?
    Cada noche te prepara un abismo
    en el que te dejas caer sin espanto
    pues en ti llevas tu lámpara,
    esa que también te ha descubierto la intemperie
    y el esquivo secreto de su nombre.
            Un canto de sirenas te guía en el blanco laberinto de la rosa.
            ¿En qué antiguo reino se apoya tu mirada?

    Lucía Estrada (1980)
    Blanco Móvil Poesía: 100 años de surrealismo
    145/146, México, otoño-invierno 2019-2020.

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