Poema del día

Siete poemas para esta semana. Selección de Felipe Garrido

Domingo, 29 de Julio de 2018
Por: Felipe Garrido

Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria.

Lunes

Sueño

Verso 1
Me mantengo firme, tú ya me conoces
yo soy el eco tu secreto a voces
aquí hay cero poses, nadie pone stop
para que goces, traigo hip hop.
Te escucho aullar, en luna llena
nadie me frena desmiénteme nena
soy la condena y la redención
mi nombre excelencia mi apellido perfección.
Tengo la visión que tiene un empresario
tengo la misión que tiene un mercenario
o sea que no fallo siempre certero
el canto del gallo escuchas primero.
Representa D. F. sin perder el eje
escuche mequetrefe no se me apendeje
deje de ladrar, pura estupidez
tú eres el bistec pedazo de res.
Que no lo crees tú eres el buey
¿qué no lo ves? yo soy el rey
siempre real y lo demuestro
mire mi carnal yo soy el maestro.
Soy líder nato imparto lecciones
al público impacto con improvisaciones
en varias ocasiones y no sólo a veces
soy el tiburón que nada con los peces.

Coro x4
De dónde vengo y a dónde voy
éste es mi sueño y es lo que soy.

Verso 2
Echando carrilla con toda mi pandilla
somos tan molestos como una ladilla
soy el que acribilla al que va en el coche
yo soy el que brilla en medio de la noche.
Sabanas compitas, directo de la tierra,
de marias y de lupitas buscando nalguitas
pa pasar el rato y armar el coto
yo soy ese vato de bolsillo roto.
Cuál es mi fortuna, todos mis carnales
cuidado con la tuna y con los nopales
se pueden espinar igual con los chayotes
no puedes confiar en los fucking coyotes.
Vocales consonantes pupilas dilatadas,
desde tiempos de antes rolas tarareadas
sagradas consagradas, checa si le agradas
al público en las gradas a casadas y dejadas.
Una carnita asada sabes pal bajón,
se arma la vaquita y sale pal cartón
cáele pal cantón y que suene la bocina
de cuadra a cuadra esquina en esquina.
Si eres como Squiner vete con mamá,
si te gusta el thiner vete con tu mona,
aquí puro gabacho chelas y bacacho
un mexicano macho, jodiendo al gabacho.

Efyl Rotwailer
Mario Alberto Medel Campos
Rap Cancionero
Mar de Sirenas, México, 2014

Martes

Mujer inacabada

Digo la palabra clave y no funciona
has revuelto las letras, las sílabas
que con tu gesto subrayabas
Estoy de nuevo en el principio
a partir de cero reúno de nuevo las letras
descarnadas ya sin sueño
El lenguaje de tu cuerpo niega esa
cercanía adivinada
tu insomnio no me pertenece
Cuidas y descuidas lo que para mi avidez
son las señales del que se quiere amado y
libre de palabras
Si adivino mi discurso quedo pasmado
ante la perfección del fingimiento
ahora soy el que no duerme
Pero amo por primera vez a la mujer
aquí trazada tan lejos ya
de ésta que me lee y no me oye.

Raúl Jesús Rincón
Guardar todo
Aldvs, México, 2014

Miércoles

Volverá el polvo al polvo…

Volverá el polvo al polvo,
caerán desmenuzados los cabellos
como último baluarte de mi cuerpo.
Te esperaré a la orilla,
en los maderos rotos del recuerdo.
Al tomarte la mano, pobre muerte,
Tan antigua, tan niña,
palpitará en tu sangre
la madura inquietud de cada día.
Romperás secos lazos.
Recostado en la hierba de tu sueño,
te embriagarás en angustioso canto
de la noche primera.
Te llegará en latidos de mia ansias
la frescura del agua tan lejana,
la voz, y el sonido
de la vida que evita tu llamada.
Y morirás de amor,
del mismo amor que apagará la hierba,
y morirás de viento y de tristeza,
cuando fría mi sangre
no transmita a tu cuerpo
el calor que robamos a la fragua.
Y cuando de nosotros
no quede ya en la tierra
más huella que la ardiente de su estancia,
volveremos al polvo
que al cubrir este canto
lo perderá en la noche de su huella.

Dolores Castro (1923)
La vida perdurable. Antología poética
Selección y presentación,
Francis Mestries
Editorial Praxis, México, 2007

Jueves

Un eterno minuto de silencio

a las etnias americanas
12 de octubre de 1992

Vivo en cada minuto de este día
la silenciosa eternidad del duelo
con que los cinco siglos, en su vuelo,
llagas dejaron de disarmonía.
Indios ayunos de ínfimo consuelo:
matanzas, violaciones a porfía,
despojo, destrucción, palabra impía,
el fuego que cautiva cielo y suelo.
Los códices quemados, la alegría
que con sangre se ahoga, el negro velo
que cubrió su futuro, la cruel vía
de la enajenación del sabio abuelo,
la muerte de la lengua que ofrecía
con tierno amor la madre… ¡Desconsuelo!

Carlo Antonio Castro (1927-2010)
Máscara invisible. Sonetos inesperados
Instituto Veracruzano de la Cultura,
Veracruz, 2001

Viernes

Regreso

Y el mar, el mar, muy lejos…
Cuando regreses, el mar irá dentro de ti…
Cuando regreses, oh, cuando regreses…
Y cerca, el núcleo del dolor,
La carne donde se genera
Y bien poco le importa,
Pues otra es la carne que lo sufre,
No la suya.
Y el mar, abajo siempre el mar…
La noche nos ha dado lo oscuro
Para que la miremos bien:
Come de nuestra carne
Que liberará nuestros secretos,
Y altos los vuelve, inmóviles los mástiles.
Al pie, la extraña historia,
Al pie, frente a la mar lusa,
De esos reyes navegantes,
La mar que si se aleja ya no vuelve.
Oíd cómo vos canta,
Pero no es de sirena ni cosa parecida
Esa canción, así extranjera.

Francisco Cervantes (1938-2005)
Heridas que se alternan
Fondo de Cultura Económica,
México, 1985

Sábado

Non serviam

No tengo intención de tener un hijo.
De verlo crecer en esas tardes en que nada espero.
No tengo frases para amarlo
cuando me pregunte a dónde voy
o de dónde vengo tan cansado.
No tengo una mujer con suficiente alevosía,
Inocencia o amor para darme ese hijo.
Tampoco la he buscado.
Por eso no lo tengo.
No tengo dinero ni paciencia para su tos,
para sus preguntas, vacunas, calificaciones,
su primitiva maldad, sus diminutas catástrofes.
Pero sobre todo no tengo corazón
para heredarle la tristeza
que madurará en sus ojos
cuando su alma abra las velas.

Jorge Fernández Granados (1965)
Si en otro mundo todavía. Antología personal
Almadía, México, 2012

Domingo

Elegía

Humilde huerto mío,
testigo de mis desdichas y mis penas;
al llegar el invierno adusto y frío,
cayeron, ¡ay! marchitas
tus hojas y tus blancas azucenas;
y no cual antes, con mi plectro humilde,
contemplando la nieve que te cubre,
podré cantar mi gloria y mis amores
mientras viene de nuevo
la estación de las aves y las flores.
¿Cómo esperar cantando
tu follaje, tus rosas, tus matices,
y el sonoro murmurio de tus fuentes,
si del otoño en el postrero día
con las últimas luces de la tarde
huyó también la luz de mi alegría?...
Sin aliento, sin fe, sin esperanza,
mientras de hojas y flores te reviste
al llegar otra vez la primavera,
indiferente y triste
veré romperse el hielo
que aprisiona las linfas del riachuelo.
Y cuando de tus aves,
de la brisa fugaz entre los giros
vuelva a escuchar el melodioso canto,
prorrumpirá mi llanto…
Tus auras poblaré con mis suspiros.

Gustavo Adolfo Baz (1852-1904)
El Parnaso mexicano (los trovadores de México)
Maucci Hermanos, México – Buenos Aires, 1905
José López Rodríguez, Habana

 


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