Minucias del lenguaje - José G. Moreno de Alba, publicadas por el FCE.
ES OPINIÓN MUY EXTENDIDA entre filólogos y lingüistas que no existe un fenómeno (fonológico, gramatical o léxico) del español que merezca, estrictamente, denominarse americanismo, pues cualquier rasgo que se considere, o bien no es extensivo a todo el continente, o bien se produce asimismo en el español europeo. Quizá podría decirse lo mismo de los llamados mexicanismos, pues no es fácil tampoco encontrar pronunciaciones, construcciones o vocablos propios de todos los idiolectos mexicanos y ausentes totalmente de los demás idiolectos de la lengua española.
        Aunque quizá no se trate de mexicanismos léxicos stricto sensu, hay algunos vocablos que pueden considerarse, más que otros, como peculiares de las hablas mexicanas. Un diccionario de mexicanismos debería dar cuenta cabal de ellos. Valga un simple ejemplo.
        El concepto 'que ha perdido los dientes', en el español general, se expresa por la voz desdentado. No es empero la única. En Bolivia se puede oír, con esa significación, casa o casadiente; desmuelado, en Perú y Venezuela; propia del Ecuador es la voz paquiventano; no es raro oír en Colombia, para 'desdentado', el adjetivo mueco; en Panamá alternan los vocablos bocacho y gacho; mueleta es usual en Costa Rica; en Nicaragua parece predominar chintano; bichino es palabra propia de Honduras; en El Salvador y Guatemala se dice cholco (o sholco); en Puerto Rico es común el vocablo mellao (o mellado). La designación general o académica (desdentado) parece ser usual en España, Uruguay, Cuba, República Dominicana..., aunque sin duda se le conoce y usa en cualquier otro sitio de América pero alternando (en desventaja) con las voces transcritas. Es interesante señalar que el DRAE, de las palabras enumeradas, sólo consigna, además de desdentado, bocacho (como propia de Panamá) y mellado (sin especificación geográfica).
        En México, aunque se den otras denominaciones, me parece que la voz más usual, más popular, es chimuelo. Debe tenerse en cuenta que esa designación no se produce en ninguna otra parte, al menos con importante dispersión entre los hablantes, y que en nuestro país se le emplea prácticamente en todas las regiones y por toda clase de hablantes. Se trata, por ende, de un mexicanismo stricto sensu. Se han propuesto varias etimologías. Me parece convincente la de Ramos y Duarte, quien explica que se trata de una voz híbrida, formada con un elemento maya (cham o chamil, 'las muelas') y un español (muela). Según ese mismo autor, el vocablo primitivo sería chimuela, y después adquirió el masculino por analogía (chimuelo).

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