Minucias del lenguaje - José G. Moreno de Alba, publicadas por el FCE.
Minucias del lenguaje - José G. Moreno de Alba, publicadas por el FCE.
Los vocablos latinos, de significación muy parecida, aequalitas y aequitas produjeron en español, respectivamente, igualdad y equidad, también semejantes como aquéllos en su contenido semántico. Sin embargo, en el español actual y, sobre todo, en el antiguo estas palabras no se emplean como sinónimos. Igualdad, según el DRAE, manifiesta una “conformidad de algo con otra cosa, en naturaleza, forma, calidad o cantidad”. Por su parte, equidad, según la misma autoridad, vale por ‘igualdad de ánimo’, ‘bondadosa templanza habitual’, como en el siguiente consejo de don Quijote a Sancho: “Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente...” La igualdad, entonces, viene a ser una ‘semejanza’ de una persona o cosa con otra persona o cosa; la equidad, por lo contrario, es una virtud humana, una bondadosa templanza. En el español reciente, o al menos en el moderno, la voz equidad, sin dejar de significar una virtud, ha pasado a emplearse también como sinónimo de igualdad, como se ve en el siguiente ejemplo: “asegurar la equidad de las oportunidades educativas”, donde equidad vale por igualdad. Esta sustitución (equidad por igualdad) es muy frecuente cuando se alude a la llamada “equidad de géneros”, que en mi opinión debería ser, “igualdad (y no equidad) de sexos” (que no es lo mismo que géneros); y por otra parte, para mayor precisión, convendría que se especificara que esa igualdad es “en los derechos y obligaciones”, porque de otra forma resulta absurda (e imposible) la tan traída y tan llevada igualdad de sexos, pues con ello estamos diciendo que los dos tienen (o deben tener) conformidad entre sí en naturaleza, forma, calidad o cantidad, lo que, obviamente, es un sinsentido.
        El adjetivo correspondiente a equidad es equitativo y lo contrario de equitativo es inicuo. Sin embargo el abstracto iniquidad significa —mejor que ‘lo inicuo, lo no equitativo’— simplemente ‘maldad, injusticia grande’. El antónimo de igualdad es desigualdad. Curiosamente, el sustantivo equidad carece de antónimo, pues iniquidad (que procede de iniquitas), como se dijo, tiene otro sentido. Por tanto, lo contrario de “igualdad de sexos (en derechos y obligaciones)” es precisamente la “desigualdad”. Sin embargo, desde hace unos pocos años, tanto en lengua oral cuanto en el español de los diarios y revistas, comienza a emplearse una nueva voz, inequidad, con el sentido de ‘desigualdad’: “la creciente inequidad social”, por ejemplo. Según los datos del Corpus de referencia del español actual (de la Real Academia Española), esta voz se emplea sólo en el español mexicano y los primeros casos registrados corresponden a la década de los noventa. En mi opinión, independientemente del éxito o fracaso que la nueva palabra tenga entre los hablantes —verdaderos reguladores del cambio lingüístico—, la voz inequidad, de conformidad con las reglas de la morfología derivativa, está bien formada, pues el prefijo de origen latino in- (que cambia a im- o a i- en determinadas circunstancias) tiene, además del significado de ‘adentro, al interior’ (como en importar, por ejemplo), también el de negación o privación (inacabable, impaciencia, irreal..). Este segundo valor tiene el prefijo in- en el (nuevo) compuesto inequidad: in (‘no’) + equidad (aquí: ‘igualdad’) = ‘lo no igual, lo desigual’.

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