Poema del día

Siete poemas para esta semana. Selección de Felipe Garrido

Domingo, 19 de mayo de 2019
Por: Felipe Garrido

Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria.

Lunes

Autorretrato tomado en febrero

Un laberinto de papeles.
Algunos hoscos garabatos,
Y el sueño en que me pierdo a ratos
Son, acaso, los retratos
Que de mí hubiera, los más fieles.
Pienso mientras estos signos trazo,
En si quedará de mí memoria alguna.
Y mientras varias obsesiones, una a una,
Me definen, un recuerdo me importuna.
Es todo lo que dejo acaso.

Francisco Cervantes (1913-1985)
Material de lectura. Poesía moderna. 202
Selección y nota introductoria
de Armando González Torres
UNAM, México, 2000

Martes

Mes chanson par le monde en lambeaux dispersées
Victor Hugo

Où est le vent maintenant? où est la mer? où la route
qui m’a mené jusqu’ici!
Où sont les hommes? Il n’y a plus rien que le ciel
toujours pur. Oú est l’ancienne tempête?

Paul Claudel

Bajo su corteza, el mar era una llama;
Cielo invertido, inventados astros,
Cardumen en incendio;
Fértil espacio donde crecen mitologías.
En el aire marcaban muescas.
Gritaba el rayo.
Lívido color de mármol
Y el sol era nuevo día.
Qué mejor definición que el mar,
El mar, el mar siempre recomenzando.
Granos de voz, aguas perpetuas en la pupila.
Era de madrugada, ardía el mar,
Sólo sombra de su claridad
Y la sal en la agonía de su espuma
Proclamaba para el mar la majestad de las aguas.
Tormenta, espiral y ola, piel que palpita.
Un nuevo sol sobre luna menguante
Fatiga del áncora.
Rutas del mar sobre la efímera raya del agua.
Un trazo en el papel.
En un fragmento de la bitácora se leía:
“Agua luminosa”.
Bilis de los vientos:
Un sabor de tormenta
Guardaban los restos del navío.

Miguel Ángel Flores (1948)
Material de lectura. Poesía moderna. 201
Selección y nota introductoria
de César Arístides
UNAM, México, 1999

Miércoles

Hoy no envío un poema, sino un par de textos de un gran novelista y un gran poeta: un enorme maestro. Sólo la educación, sólo los buenos maestros, adictos a la lectura y capaces de producir textos clara y correctamente escritos, podrán rescatar este país.

Forjadora de la libertad y la responsabilidad, la educación pública no se circunscribe a la escuela; su mayor fuerza está en el ambiente social: en los usos, en las costumbres, en las opiniones corrientes, en los modos de hablar, en las preferencias habituales de la comunidad, en las múltiples influencias del periodismo, del cinematógrafo, del radio, de las necesidades económicas y de los estímulos superiores de las ciencias, las letras y las artes.

Agustín Yáñez (1904-1980)
“Mensaje a la juventud”, en Discursos por Jalisco.
Porrúa, México, 1958, p. 86.

Y no se entristezca al discípulo; no sea la escuela un lugar de suplicio, un pensamiento de enfado; hagamos amable la idea del trabajo, inculquemos en el niño la trascendencia de la vida, a modo de juego, poco a poco, para que él mismo vaya sintiendo seriedad y responsabilidad.
Alegremos nuestras escuelas y nuestros procedimientos. Reprima el maestro su mal humor ante el discípulo, no se permita ninguna expresión brusca, ningún ademán violento; se dijo ya en una palabra: no entristezcamos a la niñez, sino al contrario, inyectémosle optimismo, salud, fuerza para entrar en la vida práctica. Aun en su aspecto moral y científico demos a la escuela un cierto sentido deportivo y festival.

Agustín Yáñez (1904-1980)
Circular del 1º de septiembre de 1930.
En Discursos al servicio de la educación pública
SEP, México, 1966, p. 105.

Jueves

Quiero decir ahora lo más mío

Quiero decir ahora lo más mío,
lo que sólo se dice estando a salvo,
entre muros, pequeño, protegido
como en la misma soledad del cántaro.
Voy a decirlo ahora, es simple, corto,
y pesa su vergüenza sin embargo,
se recela y esconde y es terrible
el golpe de su ola entre los labios.
Estoy aquí encerrado, vivo apenas,
a penas vivo, solo y desolado,
masticando mis cosas, bien envuelto
por lazos y más lazos.
Estoy aquí tan solo y tan enfermo
como todos vosotros, tan cuajado
de miseria y de odio como todos,
tan llenamente turbio, tan opaco.
Y digo: tengo miedo;
estoy con mi mujer, hemos llorado.
Apretamos las manos, las tenemos
oscuras de sudor, como dos fríos
animales cansados.
Ella no dice nada, apenas una niebla
se detiene y apaga por sus brazos;
en el silencio nada canta, queda
pura en la soledad, como los pájaros.
Pero yo no resisto su silencio y su herida,
con el amor destrozo y con la ira llamo,
y a sus ojos abiertos con clamor avecino
la derrotada lumbre de su llanto.
Quiero decirlo ahora, no estaremos
para siempre en un pozo, solitarios,
arañando paredes, destruyendo
contra ciegas paredes nuestras manos;
porque hay tiempo de todo, de agonía,
de pacer temerosos en un cerrado establo
y tiempo en que el amor sube y se crispa
en los vientres desde hace tanto arados.

José Pascual Buxó (1931)
Memoria de la poesía
UNAM, México, 2010

Viernes

Piedra virgen

Encontraste a la madre niña, a la madre
buena, a la madre santa, a la madre furia
en cada rincón de esta península.
Geometría del sol, anatomía del espíritu.
Lavaste sus pies como se lavan las piedras de río.
Destilaste sus huesos a la orilla de esa luz ambarina.
Y sin poder levantar su sombra que era tu sombra
yaciste como piedra virgen.

Elizabeth Cazessús (1960)
Desierto en fuga
Conaculta / Cecut, México, 2015

Sábado

De “La embarazada solitaria”

I

¿Cómo hablará la desmemoriada
la muda
la solitaria embarazada
si le han cercenado cada miembro de su voz?
Su angustia se ha convertido en un canto de ballenas varadas
Su mirada cae bajo la mortecina luz de la tarde con lluvia
mientras su vientre se hincha con cada respiración
se llena de agua marina de un caldo universal
donde caballitos del diablo desenroscan sus débiles lenguas
para acariciar la piel fina del aún no nacido
¿Quién la abrazará por las noches mientras
los truenos quiebran almas?
¿Quién acariciará su vientre y lo besará
bendiciendo su existencia?
Sólo la sombra
La reverberación del silencio
Y el viento que entre los ventanales habla
Tal vez un gato acaricie sus pasos al levantarse por las mañanas
Tal vez la voz del rocío acaricie su oído al despuntar el día.
Ella camina con los pies hinchados por la piel rocosa de los días

Escribe palabras en la arena
En las nubes
En la cara de desconocidos
que como llegan se van
evaporándose siempre con el rocío matutino.

Esther M. García (1987)
Bitácora de mujeres extrañas
Premio Nacional de Poesía Joven
Francisco Cervantes, 2014
Conaculta, IQCA, 2014

Domingo

De “Elementos para un poema”

XXIV

Es bueno, creo, buscar un poema que pueda ser tan útil como un bastón o una cerilla; que pueda prevenir el tropiezo y la caída; que ilumine, un poco, durante la cerrazón y la tormenta; que disminuya en algo la interminable sucesión de náufragos. No se debe buscar, sin embargo, ese poema, en el castillo fantasmal de la memoria, construida con espejos y con tumbas. El poema nos aguarda tal vez en el borde, impreciso, de las manchas que dejan las cucharas; en la trama polvosa de las sábanas; en la gota de agua que imagina el desierto.

Norberto de la Torre (1947)
Tiempo es una metáfora que duele
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Editorial Universitaria (UMSNH), 2002


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